Ataque a CFK: inminente procesamiento de Sabag Montiel y Uliarte, y traslado a una cárcel federal de máxima seguridad

La jueza Capuchetti firmará la resolución esta semana. Es por tentativa de homicidio agravado. Mientras, avanza la investigación en torno a posibles cómplices. Los ejes de la causa que preocupa al Gobierno.

El momento en que el 1 de septiembre pasado intentaron asesinar a Cristina Kirchner

La jueza federal María Eugenia Capuchetti trabaja por estas horas en la redacción del procesamiento con prisión preventiva de Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte por el intento de homicidio de Cristina Kirchner, agravado por el estado de indefensión de la víctima. Esa indefensión estuvo dada por el accionar de su custodia,revelaron a Infobae fuentes del caso. Lo que aún no está tan claro es por qué y quiénes más podrían haber participado en la planificación, organización y ejecución del ataque. El rol de la banda de las copitos y el de una mujer con la que tuvieron contacto en un local de comidas rápidas en Quilmes, previo al ataque, está bajo la lupa.Pero más allá de las voces por afuera de la causa que reclaman inminentes detenciones, la jueza hasta ahora tiene solo pruebas concretas contra los dos arrestados.

En Comodoro Py dicen que la investigación del ataque a la Vicepresidenta no se cortará en los dos detenidos. “Ninguna hipótesis se descarta. Todas están abiertas”, repiten como un mantra desde la noche del 1 de septiembre, cuando un arma apuntó en la cara de la ex jefa de Estado. Por supuesto que algunas líneas tienen más peso que otras. La sospecha más fuerte es que Sabag Montiel y Uliarte no estaban solos en su empresa de matar a CFK. Pero hasta ahora los indicios encontrados no le resultan suficientes a la jueza ni al fiscal para identificar e imputar a más implicados.

“¿Cuál era el plan? ¿La mataban y qué?, se preguntó uno de los investigadores al intentar entender qué se esconde atrás del intento de homicidio fracasado contra la Vicepresidenta. Un intento que falló porque Sabag Montiel activó dos veces el gatillo en la cara de Cristina Kirchner sin una bala en la recámara. La jefa del Frente de Todos no se dio cuenta lo que pasó, según declaró ella misma ante Capuchetti y Rívolo. Un libro se terminaba de caer frente a sus pies de los militantes que le pedían fotos y autógrafos y ella se agachó para levantarlo. Los custodios que la rodearan tampoco parecen haber advertido el riesgo al que había quedado expuesta, porque no fue retirada ni puesta a resguardo de inmediato.

El ministro de Seguridad Aníbal Fernández afirmó que “no falló nada” del operativo pero esa interpretación no está en sintonía con los investigadores. En la causa se investiga a los custodios.

Cuando fueron indagados, la jueza les imputó a los dos haber intentado matar a Cristina Kirchner “contado para ello con la planificación y acuerdo previo entre ambos” y aprovechando “el estado de indefensión” en el que estaba la Vicepresidenta mientras saludaba a la gente que había ido hasta su casa. Para la jueza y el fiscal no hay dudas con las pruebas que tienen que les alcanza para procesar a ambos. Los dos estuvieron el 1 de septiembre en la casa de Cristina Kirchner, se encontraron fotos de ellos posando con la Bersa calibre 32 que gatilló Sabag Montiel, y hay testigos –principalmente los amigos de “la banda de los copitos”- que declararon que ella tenía comentarios despectivos. A eso se le suma el ADN y lo que pueda surgir del análisis de los teléfonos.

“Las pruebas sobran”, dicen en tribunales para definir a esta altura el procesamiento, que se espera para los primeros días de esta semana y que incluirá las fotos y los videos que se transformaron en pilares de la causa, señalaron.

Junto a esa decisión, la jueza Capuchetti evalúa el traslado de los imputados a una cárcel federal de máxima seguridad. Desde que fueron apresados, se encuentran alojados en dependencias de fuerzas de seguridad. Primero bajo la custodia de la Policía Federal y desde el martes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, dos fuerzas del Gobierno Nacional bajo una tensa interna por el caso.

La jueza quiere que Montiel y su pareja sigan vigilados bajo estrictas medidas de seguridad. Y un detalle a considerar es que en la cárceles los detenidos conviven con presos según perfil. Las imágenes de Sabag Montiel y Uliarte ya son conocidas así como el crimen por el que están arrestados. Sus rostros serán fácilmente identificados por otros reclusos en un penal.

En el juzgado no quieren correr ningún riesgo sobre su integridad. “Si tenemos que pedir que se libere un pabellón para ellos solos, lo haremos”, dice una fuente judicial para graficar la importancia de la seguridad de los dos. La idea de un traslado a un pabellón evangélico, que suele tener menos conflictividad, es otra opción. Pero la prioridad es la seguridad de los dos detenidos. El presidente Alberto Fernández se lo hizo saber a Capuchetti la noche del hecho cuando la llamó por teléfono. Y la magistrada ordenó que le informen cualquier situación con Sabag Montiel y Uliarte. También el reporte de quiénes se presentan para visitarlos o hablar con ellos.

La estrategia de las defensas

Fernando Sabag Montiel en tribunales, el martes pasado, con la misma ropa con la que fue detenido el jueves

Hasta ahora, las defensas de Sabag Montiel y Uliarte no han pedido nada formalmente en la causa. Saben que no tienen muchas chances de hacer una jugada que le permita ganar por estas horas. La estrategia es a largo plazo. La defensa de Sabag Montiel, a cargo del defensor oficial Juan Martín Hermida, apunta a intentar establecer cuál el estado mental del agresor.

Es que apenas fue detenido el Cuerpo Médico Forense reportó que el detenido estaba en condiciones de enfrentar una indagatoria porque estaba ubicado en tiempo y espacio. Sin embargo, el reporte de dos especialista de la Policía Federal planteó desde el primer momento una advertencia que llamó la atención: reportaban “relatos confusos” e “ideas delirantes” y recomendaba la evaluación de un equipo interdisciplinario para diagnóstico y tratamiento. “¿Cuándo viste que un informe médico advierta eso de entrada? Yo no lo vi nunca”, señaló ante este medio un funcionario judicial con más de 20 años de experiencia en tribunales.

Un equipo de psicólogos enviados por la Defensoría lo entrevistó durante toda la semana para intentar esclarecer cuál su perfil psicológico. Demostrar una inimputabilidad no es fácil en ninguna causa. Por eso no sería una carta que pueda ponerse en juego por estas horas.

La defensa de Brenda Uliarte, en tanto, quedó a cargo del defensor oficial Gustavo Kollman.Leonardo Uliarte, el padre de la joven, intentó nombrar esta semana para representarla legalmente a Carlos Telleldín, el reducidor de autos que estuvo preso por el atentado contra la AMIA, estudio abogacía en la cárcel y terminó absuelto en dos juicios, aunque la sentencia aún no está firme. Finalmente, el estudio no asumió la defensa. El padre de Brenda estuvo en Comodoro Py para reunirse con el defensor oficial.

En su caso, la estrategia parece apuntar a mostrar el estado de vulnerabilidad de Brenda por su historia (con abusos de niña, abandono y la muerte de un bebé) y también que se trataba de una cabeza muy manipulable. Sus allegados hablan de un estado de inmadurez emocional. Estaba distanciada de su familia desde hacía tiempo e incluso costó convencerla que llamara a su padre después de su indagatoria. Su vínculo con Sabag Montiel data de por lo menos cuatro años, primero como amigo y luego como pareja. Su ex novio, sin embargo, un albañil que fue el padre.

La investigación avanza ahora hacia quiénes más estuvieron vinculados al caso. Los “copitos” quedaron en la mira desde que ellos mismos eligieron mostrarse el viernes 2 de septiembre, junto a Brenda Uliarte, en una entrevista que dieron a Telefé y que por estas horas generan múltiples lecturas. Allí estaba junto a Brenda Gabriel Nicolás Carrizo, quien se presentó como el jefe del grupo y ante la Justicia explicó que era porque es el dueño de la garrafa con la que funcionaba el carrito de algodón de azúcar. También estaban Miguel Ángel Castro Riglos, Sergio Orozco, Leonardo Volpintesta y Lucas Acevedo.

“Todo es raro”, admiten en tribunales. Brenda, con un gorro que le cubría el pelo y un tapado de piel que dijo que le habían prestado pero no se sabe quién, aparecía junto a la banda de los copitos diciendo que ellos no tenían nada que ver con el ataque, que querían trabajar y que los estaban amenazando. Quién los estaba amenazando es una incógnita porque a esa altura nadie sabía públicamente de su existencia.

“Yo no estaba con él en ese momento”, afirmó Brenda en esa entrevista. “Lo vimos hace dos días. Estábamos trabajando todos”. Y después acotó: “No vi el arma, no me dio ningún detalle. No entiendo por qué lo hizo, él es un buen hombre, trabajador”. Todo eso se comprobó hasta ahora que era mentira. Cuando el periodista Rodolfo Barilli le pregunta si Sabag Montiel tuvo alguna frase violenta contra la Vicepresidenta, la joven guardó silencio y Carrizo fue el que decidió contestar: “No vinimos por eso nosotros. Vinimos por otra cosa. Vinimos a aclarar que no somos cómplices de lo que pasó. Nos están amenazando. Y cuando salgamos a la calle, nos puede pasar algo. Nos están diciendo que somos un grupo terrorista. Yo me dedico a hacer algodón de azúcar”.

En esa entrevista, tanto Brenda como dos de los entrevistados afirmaron que las críticas de Sabag Montiel al Gobierno tenían que ver la económica y la suba del dólar. Eso es curioso teniendo en cuenta que no está claro el perfil económico de ningún ellos. Ahora, los investigadores están intentando profundizar de qué vivían. “Evidentemente tenían alguna ayuda económica”, dijo una de las fuentes cercanas a la investigación, convencido que no vivían del negocio de los copitos.

Hoy los llamados “copitos” son testigos. Eso no quiere decir que no puedan cambiar de estado a imputados si las pruebas alcanzan.

Del análisis de los teléfonos y las imágenes de las cámaras oficiales, privadas y de celulares particulares que se fueron sumando al expediente, está claro que al menos un tercer integrante del grupo habría estado en la zona de Uriburu y Juncal en los días previos al ataque a Cristina Kirchner. Apenas apareció el dato, las imágenes no parecían tan fidedignas para poder acreditar que se trataba de uno de los del grupo porque, además, tenía barbijo. Pero incluso con eso, señalaban en tribunales, su presencia en el lugar no acredita per sé su participación en el plan de asesinato. Hay que esperar qué puede aparecer de la información de los teléfonos o indicios más fuertes, insisten en tribunales. Parecía la respuesta a las voces que crecían por esas horas en el kircherismo diciendo: “¿qué pasa que no hay más detenidos?”

El arma

Además del intento de homicidio, la jueza procesaría a Sabag Montiel y a Uliarte por la tenencia ilegal del arma y de las 100 balas que se hallaron en el monoambiente en el que vivían en San Martín y por la falsedad ideológica de dos certificados de discapacidad truchos que tenían de la municipalidad de Quilmes.

La UFI-Armas fue convocada a colaborar en el caso, para realizar un estudio de la trazabilidad del arma. Buscan determinar cómo que el agresor se hizo del arma y de las múltiples municiones halladas. “Es como una revisión histórica hasta donde pueda dar con el último eslabón, detallando todos los que tuvieron contacto con el arma desde que salió de fábrica”, señalan las fuentes consultadas.

Si bien inicialmente no se hallaron huellas en la Bersa que se cayó al piso luego del fallido intento de dispararle a la Vicepresidenta, la vinculación de Sabag Montiel con el arma está acreditada con el ADN encontrado en el cargador, la empuñadura y la cola de disparador o gatillo. Ahí también cobra importancia la bolsa blanca, secuestrada el jueves en un allanamiento en San Miguel, en la casa de un ex novio de Brenda donde la joven buscó refugio después del ataque. Allí habrían llevado el arma guardada cuando fueron desde Quilmes hasta la esquina de Uruguay y Junín, casa de la vicepresidenta.

El arma estuvo en su poder de la pareja desde el 5 de agosto de 2021, según lo demuestran las fotos que lo mostraron posando con el arma tanto él como su novia y que fueron encontradas en la tarjeta de memoria externa del teléfono Samsung A50, cuyo contenido fue formateado por la Policía Federal cuando intentaban extraer el contenido del equipo.

Las sospechas sobre el accionar de las fuerzas de seguridad

Además de fotos y videos, el procesamiento de Sabag Montiel y Uliarte también planteará dudas sobre el accionar de la Policía Federal en su intervención en la causa, no solo por su intento fallido de bajar la información del celular de Sabag Montiel. Habrá que esperar para conocerlos en detalle cuando salga la resolución. Pero lo cierto es que, por intención o torpeza, la jueza decidió prescindir de la colaboración de la Policía Federal y trabajar principalmente con la PSA. Hay otras reparticiones que están colaborando en la causa: tanto judiciales -como la DAJUDECO, de la Corte Suprema- como de fuerzas de seguridad.

Tal como se informó desde las primeras horas, el rol de los custodios de la Vicepresidenta está bajo sospecha en la investigación. Se busca saber qué teléfonos usaban y si hay alguna clase de vinculación con los sospechosos o las personas vinculadas a estos. Nada puede descartarse.

En esa línea llamó la atención el tuit que escribió y borró el abogado Gregorio Dalbón, que representa a Cristina Kirchner en algunas causas y que había anunciado que se presentaría como querellante en esta causa, algo que aún no sucedió.

“Hay muchas cosas que no cierran. Salvo Diego Carbone (jefe de custodia de CFK) en quien confío, hay mucho hilo para tirar. Y cuando Cristina Kirchner lo desee vamos a traer a juicio a todos los autores materiales, intelectuales, cómplices y encubridores. Mi olfato me dice que el enemigo es tropa propia”, redactó en la noche del viernes.

Aunque el tuit fue borrado minutos después, el mensaje provocó un rápido rebote y hasta se hicieron notas tituladas “¿Enemigo en tropa propia?”. Dalbón habló entonces en un nuevo tuit en donde aseguró: “Propio me referí al borrado del celular, no inventen donde no hay. El atentado está claro que viene de la vereda de enfrente premeditado y preparado. Pero el ‘error’ del celular en mi opinión personal no cierra. Quién lo peritó la banda de los copitos?

Está claro que hay distintas voces del Gobierno que quieren resultados más rápidos en la investigación y eso implica cuestionamientos abiertos sobre demoras en más detenciones. Pero desde el juzgado insisten en que muchas de las supuestas pruebas que se ventilan en televisión ni siquiera están en la causa. Mientras tanto, quieren pisar sobre seguro sin descartar nada.

“Todas las hipótesis están abiertas” es la frase ya se convirtió en un jingle por estas horas en tribunales desde que comenzó esta investigación. Entre todos los datos, hay uno que generó especial suspicacia. El jueves a la tarde, antes de llegar a la casa de Cristina Kirchner, Sabag Montiel y Uliarte estuvieron en una casa de comidas rápidas de Quilmes. Fueron captados por las cámaras de seguridad. Tomaban un helado cuando una mujer tira un papel al piso, Uliarte lo pisa, lo agarra y se lo da a Sabag que lo lee y luego lo tira a un tacho de basura. “Es todo muy raro”, admiten. Ahora están tratando de saber quién es esa mujer.

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