La caída de las reservas no frena: en noviembre salieron USD 1.200 millones del Banco Central

Si bien el BCRA cumplió su objetivo de calmar el mercado y detener la salida de depósitos, no pudo evitar que el stock de reservas baje casi en la misma medida que los meses anteriores a pesar de las restricciones para acceder a los dólares y al superávit comercial.

Las reservas internacionales del Banco Central cerraron noviembre en USD 38.652 y registraron un descenso no muy diferente al que habían tenido en meses anteriores, a pesar del proceso de endurecimiento de los controles impulsado por la entidad monetaria iniciado en septiembre para calmar la plaza, frenar la escalada del dólar libre y detener la salida de depósitos. Si bien el Banco Central se acercó a esos objetivos, no pudo evitar que en el anteúltimo mes del año las reservas cayeron USD 1.204 millones, muy cerca de la baja producida en septiembre, de USD 1.463 millones, y de octubre, de USD 1.522 millones.

El dato más positivo de octubre para el Banco Central es que se detuvo la salida de depósitos en dólares del sector privado, la cual había ingresado en una peligrosa dinámica desde los anuncios del 15 de septiembre, mes en el que perdieron USD 1.027 millones, a los que se sumaron otros USD 1.480 millones en octubre. En noviembre, en cambio, el stock de depósitos en dólares prácticamente no varió (las cifras finales se conocerán en los próximos días). El mes se inició con USD 14.660 millones y hasta el lunes 24 el stock era de USD 14.664 millones.

A la vez, aún con sobresaltos se consiguió estabilizar la brecha entre la cotización oficial y el dólar libre, que tras el pico de $195 del 23 de octubre pasado, por estos días ni siquiera llega a $160. Aún cuando la brecha sigue siendo enorme, y ronda el 90%, en el Gobierno hay cierta satisfacción por haber quitado al dólar libre del centro del escenario.

Por el lado de la intervención cambiaria del BCRA en el mercado mayorista de cambios, se espera que en noviembre el saldo de las ventas sea de alrededor de USD 350 millones, mientras que en septiembre y octubre la pérdida fue de USD 1.600 y USD 1.100 millones, respectivamente. Aún con esa fuerte reducción, este saldo negativo es llamativo dado que pese a que hay superávit comercial, fuertes restricciones para la compra de dólar ahorro, incentivos para que los exportadores liquiden divisas y trabas para los importadores, el BCRA debió seguir vendiendo, en el contexto de un mercado muy reducido por la propia recesión.

Muchos analistas se preguntan qué ocurrirá si, como el gobierno espera, la actividad económica comienza a normalizarse a la par de la eliminación de las restricciones por el Covid-19. La reactivación traerá una mayor demanda de dólares, lo que se traducirá en mayor presión sobre las reservas o en una suba del tipo de cambio. Un dólar más caro tampoco sería gratuito para el contexto inflacionario actual: tras el 3,8% de octubre, las proyecciones esperan un índice entre 3,5% y 4% para el próximo trimestre. Y allí entran a jugar otros factores que empujarán la inflación hacia arriba, como el descongelamiento de los precios máximos y las tarifas de los servicios públicos.

El año cambiario tuvo un día bisagra: el 15 de septiembre. En esa jornada, al mismo tiempo que el ministro de Economía anunciaba el Presupuesto 2021, el Banco Central dispuso limitaciones para el mercado de cambios, tanto para los importadores como para los ahorristas. Por el cupo mensual de USD 200 para los ahorristas, en agosto se fueron USD 768 millones, en septiembre USD millones y en octubre, el último dato conocido, USD 199 millones. La caída del último mes reflejó el impacto de las medidas: la retención impositiva del 35% (que se sumó al 30% del impuesto PAIS), la incorporación de los consumos con tarjeta en dólares dentro del cupo y la prohibición para comprar a quienes reciben ayudas sociales.

Al mismo tiempo en que se retenían divisas por los recortes al dólar “solidario”, desde ese día comenzarón a salir del sistema casi USD 2.000 millones de ahorristas y empresas con temores por medidas más extremas. Cabe recordar que esos resquemores sobre la respuesta del sistema financiero no se condicen con la realidad, dado que los bancos tienen un elevado nivel de liquidez. Los dólares, a diferencia de otras épocas, están.

Otros dos factores golpearon a las reservas durante noviembre. Uno fue la caída del precio del oro; al estar valuadas en dólares, cada vez que cae la cotización del metal precioso en los mercado internacional, también se ven afectadas las reservas. El segundo motivo fueron los pagos a organismos internacionales. Aún cuando no tiene vencimientos inmediatos con el Fondo Monetario Internacional, el país debió afrontar compromisos con otras entidades multilaterales de crédito por USD 500 millones.

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