El conurbano, al rojo vivo por la inseguridad: las zonas más complicadas y los delitos que aumentaron

Según datos oficiales, desde abril, fecha en que comenzó a relajarse la cuarentena, el número de delitos registró una suba. La bronca de los vecinos y las respuestas de los intendentes.

Las escenas de las últimas dos semanas aún se repiten una y otra vez. Un hombre de 37 años murió cuando el auto en el que viajaba fue embestido por otro vehículo, cuyo conductor venía persiguiendo a alta velocidad y en contramano a un motochorro que acababa de robarle su celular en la localidad bonaerense de Gerli. El robo había comenzado en Lanús. Un joven que trabajaba como repartidor de productos comercializados por una plataforma de compra-venta fue asesinado de dos balazos cuando se resistió al robo de su camioneta en Adrogué. Una mujer y su hijo de 6 años fueron asaltados por dos delincuentes que los abordaron cuando salían en auto de su casa de Almirante Brown.

Después de arrojar a la madre al suelo, y provocarle fracturas, escaparon en su vehículo con el niño a bordo, a quien tiraron al asfalto a unos 200 metros. Un jubilado de 81 años mató a un ladrón de un tiro en la cabeza cuando este ingresó a su casa de Mar del Plata para robarle.

Otro adulto mayor, de 71 años, en la localidad de Quílmes, asesinó de dos balazos a otro delincuente al perseguirlo después de ser golpeado y torturado. Estos casos de violencia extrema quedaron expuestos ante la opinión pública. Pero no son los únicos delitos que afectan a los ciudadanos.

Los números provisorios a nivel país, según los datos que todos los meses aportan los ministerios de Seguridad de las provincias, precisan que si se compara el período enero/mayo 2020 con el de 2019, hubo un 26% menos de robos y robos agravados y un 5% menos de homicidios. Pero si esas cifras se las separa mes a mes, desde abril, fecha en que comenzó a relajarse la cuarentena estricta, se observa una suba.

En mayo los números tendían a igualarse y todo hace prever que a partir de junio los delitos se asemejen a igual mes de 2019 o comiencen a aumentar. Si bien ya está dicho, es deseable recordar que durante el aislamiento estricto aumentaron las estafas virtuales, el robo de datos también, conocido como phishing, el cibercrimen en general; los femicidios, los homicidios intrafamiliares y los robos a los repartidores que entregaban desde alimentos hasta electrodomésticos y ropa a domicilio.

Con el aislamiento social, y la disminución de vehículos en las calles, avenidas, rutas y accesos, volvió a aumentar la “piratería del asfalto”. Si bien existían más controles, las bandas se movían, y aún lo hacen, con mayor agilidad. En vez de abordar a los camioneros en las inmediaciones de los accesos, como solían hacerlo, lo realizan a poco de cargar los productos en las fábricas o depósitos. Después tomaban caminos alternativos. Solo debieron modificar los lugares donde dar el golpe.

Aunque esto se mencione muy poco, grandes cadenas de hipermercados, repartidores de pollos y carne vacuna y hasta supermercadistas de origen asiático que van a adquirir la mercadería para sus comercios en las distribuidoras mayoristas encabezan la lista de denunciantes.

Por la inseguridad en la provincia de Buenos Aires, las fuerzas federales actúan en los barrios más complicados.

No es todo: en algunos distritos lasentraderas a domicilios, el robo de neumáticos, los atracos a comercios, abiertos o cerrados solo para llevarse artefactos como computadoras, pantallas, y hasta los plomos de las puertas o el bronce de monumentos de plazas, están a la orden del día. Son elementos de pronta reducción y dinero rápido.

Especialistas en temas de inseguridad advierten que los números oficiales que hablan sobre la baja en algunos delitos “no se traducen con la realidad”. La razón es que durante la cuarentena estricta impuesta por decreto presidencial el 20 de marzo y que duró 20 días, un mes, a las víctimas les era muy engorroso denunciar, por ejemplo, los arrebatos en la vía pública.

En ese primer tramo del inicio de la cuarentena la policía se replegó para ser auxiliar del sistema sanitario y de control municipal. Es decir, no se prevenía el delito y eso lo que hizo es que los delincuentes se aprovechaban de esa situación. Los chorros en vez de robar en las avenidas y calles que hasta la cuarentena había alta concentración de gente, como Santa Fe, o San Pedrito y Avellaneda en Flores, rondaban los comercios de cercanía donde los vecinos iban a comprar. Esas víctimas no podían ni tomar un colectivo para denunciar, entonces qué iban a hacer, ¿caminar 25 cuadras hasta la comisaría?No, se iban con bronca a la casa y el robo no ingresaba a las estadísticas oficiales”, explicó un funcionario que vive de cerca la situación pero que prefiere mantener su nombre alejado de los ojos de su jefe, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni.

Otro factor de inseguridad, y eso sí está corroborado, fue la liberación de más de 1.500 presos de los presidios bonaerenses con la excusa del coronavirus. El propio ministro Berni anunció con bombos y platillos que uno de los delincuentes que había ingresado a robarle a Jorge Ríos, el jubilado de Quilmes, fue uno de los beneficiados con la salida anticipada.

Después de un supuesto “veranito” donde la inseguridad -sostenían las autoridades- había bajado con la cuarentena extrema, pareció recrudecer con la apertura parcial del aislamiento. Sin embargo, un recorrido por los principales municipios de la provincia de Buenos Aires demuestra que el delito siempre estuvo presente y que, incluso, aumentó en algunas modalidades.

Tanto es así que en la localidad de Isidro Casanova, en el partido bonaerense de La Matanza, los vecinos, cansados de la inseguridad, colgaron pasacalles con varias advertencias. Todas con la misma contudencia: No hay aislamiento social, preventivo y obligatorio que los detenga. A toda hora, están al acecho de sus víctimas. Los delincuentes mantienen en vilo a la localidad de Isidro Casanova. Y, pese a los diferentes reclamos, la situación no cambia. Por eso, vecinos se agruparon y decidieron colgar carteles de advertencia para quienes cometan ilícitos.

“Atención, chorros. Dedíquense a otra cosa. Acá estamos organizados”, advierte uno de ellos. En un rectángulo amarillo, como si fuese una señal de tránsito, está dibujada una figura en el piso, con un arma a un costado, y varias personas golpeándola con palos y garrotes. Está colgado sobre los postes de madera ubicados entre las calles Bartolomé de las casas y Albarello.

“Rastrero. Si venías al barrio al robar, olvidate. No llamamos a la policía. Arreglamos nosotros”La figura, en este caso, es una pistola y debajo una firma que intenta ser intimidante: Pablo Escobar.

Rosa Clementes, una de las vecinas organizadas, en diálogo con Infobae cuenta: “No queremos justicia por mano propia. No estamos de acuerdo con la violencia. Pero en el barrio hay varios vecinos armados. Estamos cansados que nos roben, que nos golpeen para sacarnos el celular, o los pesos del monedero. Estamos cansados porque la justicia no da respuesta, y la policía…bien gracias. Acá estamos en modo alerta. En cualquier momento ocurre una desgracias”, reconoce.

En ese punto del conurbano profundo, para los delincuentes no hay aislamiento social, preventivo y obligatorio. En La Matanza, según el relevamiento que este medio hizo en las fiscalías de turno, los delitos que más aumentaron son las entraderas a las viviendas -tal como denunció Rosa- y la venta de droga al menudeo por parte de menores.

Desde la intendencia, a cargo de Fernando Espinoza, prefirieron no dar a conocer los datos de inseguridad. Y recordaron que el martes próximo, el ministro de Seguridad, Sergio Berni, dará a conocer el “Mapa de la inseguridad” Bonaerense. Infobae solicitó varias veces ese trabajo, pero el funcionario decidió no adelantarlo.

Una semana antes, Berni, el hombre responsable de la seguridad en el territorio que gobierna Axel Kicillof, habló del tema y generó polémica: “La cuarentena puso en pausa el modo delictivo que duró 20 días, un mes. Desde que tocó su piso por fines de abril comenzó a recuperar el ritmo habitual y, si bien estamos un 20 por ciento por debajo de lo habitual, los niveles de los delitos van a empeorar porque estamos ante una crisis económica y social tan profunda, o más para algunos especialistas, que la del 2001”.

Como en otros distritos donde creció el delito, en La Matanza decidieron aumentar los patrullajes de la Policía Bonaerense y de los 250 gendarmes asentados en el municipio. Para eso, los controles ciudadanos los harán Guardia Urbana y Defensa Civil. “Las fuerzas de seguridad federal y La Bonaerense realizará patrullajes mucho más intensos para combatir a la delincuencia y se reforzará desde Nación con más efectivos de Gendarmería”, se adelantó desde la gobernación a este medio.

Sergio Berni: “Los niveles de los delitos van a empeorar porque estamos ante una crisis económica y social tan profunda, o más para algunos especialistas, que la del 2001”

En la Secretaría de Seguridad de Vicente López, el distrito gobernado por Jorge Macri, tienen visualizado en su propio mapa del delito cuáles bajaron y cuáles aumentaron desde principio de año hasta julio pasado. “Los delitos que más bajaron durante la cuarentena son el robo y hurto de automotores. El delito que más subió son las entraderas y eso es un problema porque, como mucha más gente está en sus casas, lo que antes era un entrar y salir para los delincuentes hoy se convierte en una situación violenta y muy traumática para los vecinos”, reconoce el alcalde .

-¿Que están solicitando desde la intendencia como refuerzo para aumentar la seguridad en el distrito?

-Lo principal que estamos pidiendo es que haya mayor coordinación entre la provincia y la nación para definir los pasos a seguir y para implementarlos, porque la tranquilidad y la seguridad de todos los argentinos depende directamente de eso. No podemos permitir que las discusiones públicas entre los ministros interfieran en este tema tan sensible como sucedió hace algunos días cuando publicaron en los diarios a qué municipios irían los efectivos y, por lo tanto, a cuáles no. Es fundamental que los ministros de Seguridad de Provincia y Nación trabajen juntos, tiren para el mismo lado, resuelvan sus diferencias en privado y se enfoquen en dar respuestas a los vecinos. No hacerlo es ceder terreno y darle a los delincuentes una oportunidad de crecer que de otra forma no tendrían. En Vicente López tenemos un Centro de Monitoreo equipado con la última tecnología, donde nuestro equipo de seguridad trabaja con mucho compromiso para cuidar a los vecinos.

San Fernando es un municipio vecino al de Vicente López, y aunque el intendente, Juan Andreotti, pertenece a otro espacio político -el Frente de Todos- en cuestiones de seguridad trabaja de manera conjunta con Macri. Tanto es así que coinciden en solicitar el envío de fuerzas federales ya que allí hay varios casos de policías comunales y de la Bonaerense fuera de servicio por haberse contagiado COVID-19 o bien están aislados por haber tenido contacto estrecho con enfermos, lo que hace que disminuya el número de efectivos en las calles.

Desde el municipio aclararon: “Si bien en San Fernando no se incrementó el delito, y la relación con el gobernador y el ministro de Seguridad es buena, vamos a pedir un refuerzo en materia de seguridad a través del las fuerzas federales ya que aquí no hay”. Desde la Secretaría de Seguridad de esa intendencia comprenden que los primeros refuerzos fueron para “los barrios más picantes, sobre todo en la zona sur”.

En esa localidad, como en otros municipios, como Pilar, Ezeiza, Quilmes y Lanús, solo por nombrar a algunos, el robo de picaportes y elementos de bronce, como placas de las plazas y monumentos, metales de fácil reducción están a la orden del día. Es una manera casi instantánea de hacerse de unos pesos para comprar un plato de comida o droga.

Si esta modalidad aumentó por la imposibilidad de hacer changas y el parate laboral cuentapropista que se daba en los barrios, no está medido. Pero es un tema para el debate.

En La Plata aumentaron los “delitos menores”, como hurto en comercios, hechos que se producen, por lo general durante la noche. Los objetivos más preciados son computadoras y pantallas de TV. En los últimos días, se llevaron un televisor de un centro de salud municipal. Estos objetos son muy requeridos en “cuevas” desde las cuales son revendidas.

A estos actos vandálicos se le suman el robo de comercios y en la calle a punta de pistola. Durante el aislamiento social, en el distrito de Julio César Garro se registraron varios crímenes intrafamiliares, casos que no están vinculados a la inseguridad en sí misma. En cambio hubo varios casos violentos registrados en la “zona roja”, y que según las fiscalías consultadas por Infobae, están asociados al narcomenudeo, es decir a la comercialización de droga en cantidades menores.

El sur es una de las zonas rojas del delito en la provincia de Buenos Aires. Lanús, Quilmes, Avellaneda y Lomas de Zamora. Allí las cámaras de seguridad de los distritos tomaron hechos muy violentos y agresivos que conmocionaron a la opinión pública. Los motochorros, los ladrones de comercios a mano armada, los ladrones de autos para llevarlos a los talleres clandestinos no se intimidaron por las restricciones.

La propia intendencia de Quilmes, a cargo de Mayra Mendozam distribuyó a través de la Secretaría de Seguridad las filmaciones que mostraban cómo un delincuente ingresaba por las noches a los comercios y vaciaba las cajas registradoras y se llevaba todo lo que estaba a su alcance. Gracias a ese monitoreo, y cuando estaba por dar un nuevo golpe fue detenido por la policía.

En toda la zona sur, el robo a través de motochorros es lo que más aumentó -un 30% en los últimos 30 días- y ya dejó a varias víctimas fatales. Es por esa razón que municipios como Avellaneda, Quilmes y Lanús llegaron los primeros refuerzos de integrantes de fuerza federales, sobre todo de Gendarmería y Prefectura.

En Mar del Plata los delitos que más aumentaron fueron las estafas telefónicas, los robo a mano armada a casas y comercios, los denominados “escruches” en domicilios particulares, también los “ajustes de cuenta” por temas vinculados a drogas, según el repaso que realizó el abogado penalista Martín Ferra, quien además, y basado en las estadísticas oficiales, precisa que se produjeron 17 homicidios y que otras 51 personas fueron heridas de bala, la mayoría en ocasión de robo.

Ferra revela también que en la ciudad en la que vive, y que es gobernada por Guillermo Montenegro, durante el aislamiento social y a través del “cuento del tíos” se registraron en la Fiscalía de Delitos Económicos, 30 casos por un perjuicio mayor a los $25.000.000.

Uno de los primeros intendentes en denunciar el aumento de la criminalidad en el conurbano bonaerense fue Mario Ishii, el alcalde de José C. Paz. Durante una entrevista con este medio aseguró que en el distrito los delitos aumentaron un 70% y que la principal modalidad que se estaba registrando era la de motochorros, algo que hasta hace unos meses atrás no ocurría.

Otro de los alcaldes que reconoce  que el delito comenzó a aumentar es Lucas Ghi, el intendente de Morón: “Después de una caída estrepitosa del delito en la cuarentena, que llegó a registros inusuales en marzo, recobró posición. Todavía no alcanzó los niveles de esta época del año pasado, pero se ve que la tendencia es creciente”, sostiene. Además, explicó que en Morón “prestan servicio una dotación de 150 gendarmes” y aseguró que la ministra de seguridad de la Nación les dijo que ese número se elevará a 300. Para reforzar la seguridad en las calles de su distrito, el intendente del Frente de Todos anuncia que con un crédito del Banco Provincia va a comprar 10 nuevos patrulleros.

El mapa del delito del conurbano bonaerense también marca que en los barrios populares se incrementó el robo de automotores. Si bien al comienzo de la cuarentena, por los estrictos controles, este delito había mermado, con la apertura parcial volvió a aumentar. En los asentamientos más vulnerables comenzaron a aparecer los vehículos robados y vandalizados.

En Escobar, Zárate y Campana, el delito que más aumentó es el denominado “escruche”, esto es el robo de casas cuando los habitantes se van.

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