Restringen el acceso al centro y a los comercios, pero sigue la fase de distanciamiento social

El gobernador anunció la vuelta del sistema de DNI para ingresar a grandes áreas comerciales. Rige para ciudades de más de 30 mil habitantes: Salta, Orán, Tartagal, Metán y Güemes.

“Hay una gran relajamiento de la sociedad y eso nos preocupa. La gente está saliendo a buscar el virus”, sostuvo el gobernador Gustavo Sáenz anoche para justificar su decisión de restringir la circulación de personas sobre todo en áreas comerciales de las ciudades con más de 30 mil habitantes de la provincia. Afirmó, además, que se intensificarán los controles sobre el uso obligatorio del barbijo y el distanciamiento social como medida de prevención contra la COVID-19.

“No hay fundamentos para volver a la fase 1”, aclaró, por lo que la provincia sigue en la etapa de distanciamiento social dentro de las categorías de protección a la pandemia.

La medida rige desde hoy hasta el domingo próximo, en un principio.

“Las salidas serán con el sistema de DNI pares e impares durante una semana, para ver cómo se comporta la mayoría de los salteños. Esta medida abarca a los supermercados, centros comerciales, ferias y galerías”, detalló el mandatario provincial.

El centro capitalino y el de la ciudades con mayor población también estarán restringidos para el ingreso de personas de acuerdo al número de terminación de sus documentos de identidad. Con finalización par se podrá circular en esos lugares los lunes, miércoles y viernes; con impar, martes, jueves y sábado.

“Hay muchos rubros que se relajaron y vamos a ser estrictos en los controles. No puede el Estado hacer de niñero de cada uno de los salteños”.

“Habrá vallas”, adelantó Sáenz sobre cómo se controlarán los ingresos en el centro, que será similar a lo que ocurrió en la primera etapa de la cuarentena.

Según el Censo de 2010, los municipios con 30 mil o más habitantes son Salta, Metán, San Ramón de la Nueva Orán, Tartagal y General Güemes.

En Salta no hay circulación comunitaria del virus de la enfermedad del coronavirus, como sí ocurre en las provincias vecinas de Jujuy, donde se declaró ayer ese estado epidemiológico, y Chaco.

“Salta no es una isla y estamos en medio de una pandemia, esto no ha terminado. Hacemos lo humanamente posible para poder controlar el virus. Día a día vemos que se van multiplicando los casos. Nosotros estamos muy expuestos en las fronteras y con los límites con otras provincias”, dijo el gobernador y mostró diversas imágenes sobre la situación de la provincia y de los distritos colindantes.

Anticipó que se va a “endurecer” el control del uso del barbijo y el distanciamiento social. “Les pedí a los intendentes que los controles sean más estrictos y de los distintos rubros que fuimos flexibilizando”, contó Sáenz.

“Hubo un relajamiento de muchas personas que todavía no entienden la magnitud de la pandemia”, insistió el gobernador.

“Que unos cuantos irresponsables no nos lleven a salir de esta situación en la que está la provincia”, concluyó.

Sáenz repasó los casos de personas afectadas con COVID-19 que registra el Gobierno, sobre lo que perdura alguna confusión por la discriminación que se hace al contabilizar a los pacientes con “residencia habitual” en la provincia de los que se descubrieron en Salta pero tienen domicilio en otros lugares.
“Salta tiene 27 casos, en realidad 26 porque el que se detecto ayer (por el sábado) en el Papa Francisco es de otro país”, detalló el gobernador, y remarcó que hay 12 casos más pero que no tienen residencia en la provincia. 

Con esos números, la suma de 39 casos hasta el momento, aunque el gobernador dijo que son 38. 
Desde Prensa del Gobierno comunicaron ayer que se recuperaron 18 personas en Salta desde el inicio de la pandemia de la enfermedad del coronavirus.

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