El refuerzo en la frontera aparece ahora como una cuestión de Estado

Hay un clima de nerviosismo y descontrol en Salvador Mazza.

La grave crisis mundial derivada del COVID-19 no solo puso al descubierto la fragilidad de los sistemas económicos y sanitarios, también lo hizo con los sistemas políticos y de seguridad. De todos, y ante la emergencia, estos últimos aparecen en un segundo plano, pero estrechamente vinculados con la responsabilidad directa sobre el control de la pandemia.

Aunque parezca increíble y como hace mucho tiempo no ocurría, solo el coronavirus pudo reinstalar en la agenda política la importancia del resguardo en las fronteras.

El pedido público, formal y personal que expresó ayer el gobernador Gustavo Sáenz al presidente Alberto Fernández para incrementar el número de efectivos de control fronterizo en la zona de Salvador Mazza así lo demuestra. La respuesta del jefe de Estado dejó entrever que habrá, por lo menos, una atención especial a este pedido en momentos en que las cifras de contagios se disparan en la frontera con Bolivia.

Es que la situación de alerta como consecuencia del virus, principalmente en Yacuiba, adoptó formas que hacen temer una expansión incontrolada del mal, sobre todo por las personas que cruzan buscando ayuda sanitaria en este país o bien para continuar con el tráfico hormiga de productos, a un lado y otro de la frontera.

La alarma cundió en Salvador Mazza cuando se observó que ciudadanos bolivianos siguen cruzando desde Yacuiba, donde el COVID-19 se duplicó.    

Yacuiba, la segunda ciudad en importancia en el departamento de Tarija y con menos de la tercera parte de la población de la ciudad de Salta capital, ya acumula 43 casos positivos, casi el doble de los que se registran en toda la provincia.

El agravante es que pese a los controles desplegados no se ha podido frenar el ingreso de pobladores desde el vecino país, lo cual hace temer también por un eventual colapso del sistema sanitario local.

Al respecto se pudo saber que una situación caótica se vivió en el hospital de Salvador Mazza durante la guardia nocturna del martes pasado, cuando el médico a cargo del nosocomio en ese momento tuvo que rechazar a pacientes que extrañamente habían llegado “en manada”.

Ante la sospecha de que se trate de ciudadanos del vecino país con casos respiratorios que no hayan podido atenderse en San José de Pocitos o Yacuiba, el profesional decidió exigir documentación respaldatoria a los pacientes. La fuente confió  que “la única manera que el médico de guardia encontró para filtrar a los supuestos pacientes argentinos, todos con doble nacionalidad, fue pedirles una boleta de servicios del domicilio que tienen declarado en el DNI, cosa que por supuesto jamás pudieron cumplir”.

“Era una manada de gente que llegó de noche al hospital. La sospecha es que pasaron por los innumerables pasos ilegales existentes, buscando atención clínica en Salta, dado que en Bolivia el sistema de salud está colapsado y, además, hay que pagar para hacerse atender”.

También hay indignación por aquellos que les cobran a los ciudadanos bolivianos para dejarlos pasar por el fondo de su casa a la Argentina.

El recurso del médico que exigió documentación respaldatoria, además del DNI, es válido en la situación de crisis y emergencia pero, indudablemente, en este escenario los controles se dificultan por la doble nacionalidad de las personas que cruzan del otro lado.

En ese contexto, el pedido del gobernador Sáenz al presidente Fernández responde al riesgo inminente de un desborde en la zona por lo que resulta justificable una medida de este tipo, aunque el refuerzo de efectivos de Gendarmería en el lugar casi se duplicó desde abril pasado.

Por otro lado, el pedido de Sáenz al Presidente también tiene un correlato con la alarma y la intranquilidad que se vive por estas horas en el pueblo: el mismo intendente de Salvador Mazza, Rubén Méndez, advirtió esta preocupación de los vecinos y analizaba elevar una solicitud formal, a través de las autoridades provinciales o los legisladores nacionales por Salta, pidiendo la presencia del Ejército para reforzar la vigilancia.

Una cuestión de Estado, encuadra una situación grave e inesperada que obliga a los gobiernos a adoptar medidas urgentes y fuera de los métodos habituales en la toma de decisiones democráticas.

Pero la pandemia vino a dejar al descubierto una falencia que por años estuvo oculta bajo intereses políticos: la permeabilidad de las fronteras en Salta y su utilización electoral. Las “travesuras” de aquellos que alegremente reparten documentos argentinos en épocas de elecciones deberían considerarse traición a la Patria. Hoy esa “picardía” podría tener consecuencias incalculables para todo el país.

Ayer, los comercios de Salvador Mazza estuvieron cerrados por disposición municipal y se espera que hoy la medida se mantenga . “Hemos cerrado un montón de pasos clandestinos y a pesar de que la Policía y el Ejército de Bolivia están desplegados, no podemos parar el ingreso de personas. Necesitamos más ayuda para evitar una inmigración descontrolada de gente desde Bolivia que intentará venir para Salvador Mazza porque saben que acá no tenemos casos de COVID-19 y que contamos con un hospital público donde se atiende en forma gratuita”, aseguró el intendente Méndez.

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