Es argentina y dirige un hospital brasileño en el peor momento por el coronavirus: “¿Qué falló? Acá nunca fue obligatorio quedarse en casa”

Jimena Barriviera es Médica Psiquiatra y lidera la coordinación del Hospital de Campaña montado en el Estadio Pacaembú de San Pablo para combatir el COVID-19. El país está en un pico de contagio, muere una persona por minuto y ya es el tercer país del mundo con más víctimas fatales

La secuencia se repite a diario. Los profesionales de la salud llegan al predio; luego pasan por los vestuarios, donde se colocan la protección adecuada para trabajar; y finalmente salen al campo de juego del Estadio Pacaembú de San Pablo (Brasil) donde, desde el 6 de abril funciona un hospital.

Tras un operativo coordinado por la Secretaría de Salud del Municipio de San Pablo y la Sociedad Beneficiente Israelita Brasilera Albert Einstein (SBIBAE), el predio acreditado como uno de los mayores escenarios deportivos de Brasil fue transformado en un hospital de campaña para pacientes con COVID-19 de baja y media complejidad. El objetivo: descomprimir el sistema sanitario y evitar que los hospitales (donde se derivan los casos más graves) colapsen.

En el país del jogo bonito, no hay una imagen que condense mejor lo que se vive durante la pandemia por el coronavirus.

El mítico Estado Pacaembú, acreditado como uno de los mayores escenarios deportivos de San Pablo (Brasil) fue transformado en un hospital de campaña para pacientes con COVID-19 de baja y media complejidad.

Durante las últimas semanas, Brasil atraviesa un pico de contagios y, en cantidad de muertes, encabeza la lista de Sudamérica. Según el Ministerio de Salud brasileño, el país superó los 739.503 mil contagios y suma 38.406 fallecidos. El balance lo sitúa por detrás de Estados Unidos, el más afectado con 112.311 mil muertes y de Reino Unido, con 41.213. Pero en estos momentos, es el país con más muertes por día: sólo el 9 de junio hubo 1.272.

¿Qué crées que falló?

-El confinamiento. En Brasil nunca fue obligatorio quedarse en la casa -contesta Barriviera del otro lado de la pantalla, acerca de la negativa del primer mandatario Jair Bolsonaro a decretar cuarentena u otras medidas preventivas para evitar la propagación del COVID-19.

¿Cómo describirías la situación?

-No es fácil. Los médicos trabajan con mucho compromiso, pero al enfrentar un enfermedad que nadie conoce la incertidumbre es permanente.

Quien conversa es Jimena Barriviera (47), Médica Psiquiatra egresada de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y radicada en San Pablo (Brasil) desde 2001. Mamá de tres adolescentes (dos mujeres 19 y 12 y un varón de 16), tras gestionar la reválida de su título en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo (FMUSP) trabajó en distintas instituciones médicas y además continuó con su formación profesional: cursó un MBA de Gestión en Salud y un Posgrado de Excelencia Operacional en Salud.

En 2014, Barriviera comenzó a desempeñarse como coordinadora médica en el Servicio de Urgencias y Emergencias Médicas de la Sociedad Beneficiente Israelita Brasilera Albert Einstein (SBIBAE). El 25 de febrero pasado, mientras cumplía con sus tareas de consultoría vía homeoffice, se enteró del primer caso de coronavirus en el país carioca. En ese momento, asegura, sintió la necesidad de hacer algo más, pero no sabía qué.

Al día siguiente recibió un ofrecimiento para coordinar la gerencia del equipo médico en el hospital de campaña que se iba a armar en San Pablo. Tres días después, Barriviera se estaba instalando en un hotel cerca del Estadio Pacaembú donde, hasta ahora, solo va a dormir. “El apoyo de mi marido y de mis hijos fue clave. Ellos me alentaron para estar acá”, cuenta.

El hospital que funciona en el predio del Pacaembú tiene un total de 200 camas disponibles. Actualmente, la tasa de ocupación es del 40%, con un estimado de entre 80 y 90 pacientes. “Solo cuatro de ellos están graves”, apunta Jimena Barriviera.

El hospital que funciona en el predio del Pacaembú fue construido en 15 días. Tiene un total de 200 camas disponibles, que están distribuidas en diez “blocos”, como llaman a los pabellones en Brasil. Desde su inauguración, hace dos meses, atendió 1303 pacientes de los cuales, 1060 ya recibieron el alta y 240 debieron ser trasladados. “Tres fallecieron”, lamenta Barriviera.

Actualmente, la tasa de ocupación de camas es del 40%, con un estimado de entre 80 y 90 pacientes. “Solo cuatro de ellos están graves”, apunta.

Con un total de 650 profesionales de salud (“Tenemos 150 médicos y 500 fisioterapeutas, psicólogos, nutricionistas, enfermeros, entre otros”) funcionó de ejemplo para los hospitales de campaña que se construyeron más adelante, como el que se inauguró el 9 de mayo en el mítico Maracaná de Río de Janeiro.

Según Barriviera, los primeros pacientes con COVID-19 que llegaban al Pacaembú lo hacían llenos de prejuicios. “A pesar de que está muy bien equipado, creían que en la carpa se iban a morir”, cuenta. De acuerdo con la médica, otro de los grandes temores que arrastran los infectados por el coronavirus es el miedo a ser intubados. Para lidiar con eso, explica, muchas veces se requiere la intervención de los psicólogos. “Algunos piden hacer videollamadas con familias para que los vean”, agrega.

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Desde que estás trabajando en el hospital de campaña, ¿cuál fue la situación que más te movilizó?

-Hubo varias. Me acuerdo de una mujer de 39 años, que tenía una insuficiencia respiratoria y no quería que la intubaran. Cuando vio que no tenía alternativa, le dijo al médico: ‘Dígale a mi marido que cuide bien de mi hija’. Para mí esa situación fue muy movilizante: esa mujer podría haber sido yo. También, cuando algunos integrantes del equipo de coordinación se contagiaron de COVID-19. Ahí sentís que la muerte te pasa cerca.

Antes comentaste que murieron tres personas. ¿Cómo se sigue trabajando después de eso?

-Es duro. Las muertes generan una sensación horrible. Uno se cuestiona si faltó algo o en qué fallamos. Gracias a Dios, todavía nunca tuvimos una situación de colapso.

Cada noche, antes de abandonar el hospital de campaña para ir dormir un par de horas al hotel, Jimena Barriviera cumple con un estricto protocolo de seguridad. Debe quitarse el equipo de protección por partes e ir dejando prenda por prenda en diferentes tachos.

Al final del corredor, a modo de homenaje, colgaron un póster con dos alas blancas, para homenajear a los 650 profesionales de la salud que, desde el 6 de abril, arriesgan sus vidas para curar a los demás. “Ustedes juegan un papel fundamental en este período de lucha y prevención de COVID-19. Por eso queremos reconocer su dedicación, esfuerzo y determinación”, dice el letrero. Los bautizaron “Los Ángeles de Pacaembú”.

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