Trabajadores independientes, los más afectados

Las personas que venden en las calles la están pasando mal en estos días.

Ni los fruteros de la San Martín y La Florida venden nada. Las ventas se congelaron y la gente ahora sale a comprar lo necesario; esto tras el tsunami de ventas de hace unos días. De repente todo se estancó.

Los vendedores ambulantes de la terminal, en las veredas de las escuelas, los que están en las carpas verdes de venta de coca, aquellos que venden todo tipo de baratijas en las San Martín. Solo los niños que comercian rosarios en la Catedral venden uno que otro. Después ni un helado se vende.

Todos los comerciantes están atravesados por la incertidumbre, pero peor la van a pasar los trabajadores de esos empleadores.

“Yo cerré el gimnasio desde el 17, desde que salió el decreto, y la vamos a pasar mal porque no sabemos hasta cuándo va a durar esta situación. Nosotros aprovechamos para hacer una limpieza general, pintar todo y realizar un mantenimiento a fondo, pero toda esta situación se dio en un contexto económico muy feo en donde hubo al menos tres años sin poder ahorrar ni establecer un colchón para la contingencia”, dijo Roberto Salomón, propietario de un gimnasio con dos sucursales y varios empleados que dependen de la presencia de los socios.

Como la inventiva es grande los profesores comenzaron a dar rutinas y grabar videos por redes sociales. Muchos de sus socios amigos comenzaron a pagar las cuotas adelantadas pensando en sus profesores.

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