El Papa Francisco cerró la posibilidad de ordenar como sacerdotes a hombres casados

Pese a la expectativa de cambios, ni siquiera mencionó el tema en su exhortación sobre el Sínodo de la Amazonia.

El Papa hundió las esperanzas de que diáconos casados pudieran acceder al sacerdocio en las comunidades aisladas de la Amazonia, al excluir completamente en su Exhortación Apostólica “Querida Amazonia”, conocida este miércoles, la ordenación de curas casados.

Los 169 obispos amazónicos reunidos en el Sínodo votaron con una mayoría de dos tercios en favor de que diáconos casados pudieran ser ordenados en las regiones más aisladas de la Amazonia para dar los sacramentos en comunidades que reciben raramente la visita de sacerdotes. El voto fue de 128 a favor y 41 en contra.

El Sínodo se celebró en octubre y el pedido de los curas casados fue incluido en el documento final consignado al Pontífice, que se suponía favorable a la medida en forma restringida, con valor solo en el área amazónica.

Como solo el Papa tiene el “imperium” de las medidas efectivas, la Exhortación Apostólica registra las órdenes del pontífice. En ella Francisco deja bien claro que solo los sacerdotes pueden administrar los sacramentos e ignora la propuesta de los diáconos convertidos en curas casados.

Bergoglio escribe que es necesario fomentar la autoridad de los laicos y la capacidad de decisión en la inmensa Amazonia de 7 millones de kilómetros cuadrados y 35 millones de habitantes. Propone aumentar el poder decisional de laicos y mujeres y reconoce la urgencia de evitar que los habitantes amazónicos estén privados “de los sacramentos de la misa y el perdón aún en las comunidades más remotas y escondidas”.

El documento conocido este miércoles lleva fecha 27 de diciembre. Circulaban insistentes versiones de que en la Exhortación Apostólica no figuraría el tema de los curas casados, después que se creyó que el Papa compartía la visión aperturista de los obispos amazónicos, guiados por su amigo el cardenal Claudio Humes, que fue el inspirador y motor del Sínodo.

Fue el arzobispo de Viena, cardenal Christoph Schonborn el que propuso a los padres sinodales y al mismo Papa restringir la posibilidad del acceso al sacerdocios de diáconos permanentes casados. “Es mejor ir paso a paso”, dijo.

Tras una visita que le hizo en el Vaticano el lunes un grupo de obispos norteamericanos, se supo que el Papa no había incluido a los curas casados en su Exhortación Apostólica.

En su Exhortación, Francisco alude a la idea de ampliar hasta el sacerdocio la participación de hombres maduros. “Una Iglesia con rostro amazónico requiere la presencia estable de líderes laicos maduros y dorados de autoridad”, escribió. “Los desafíos de la Amazonia exigen a la Iglesia un esfuerzo especial para lograr una presencia capilar que solo es posible con un contundente protagonismo de los laicos”.

Bergoglio considera que facilitar solo una mayor presencia de sacerdotes “sería un objetivo muy limitado si no se intenta también provocar una nueva vida en las comunidades”.

El Papa sostiene la necesidad de promover “el encuentro con la Palabra” a traves de “variados servicios laicales que suponen un proceso de preocupación bíblica, doctrinal, espiritual y práctica” a través de “diversos caminos de formación permanente”.

En forma indirecta Jorge Bergoglio responde al pedido de los obispos amazónicos de hacer sacerdotes a diáconos casados, pero reclama “ampliar los horizontes más allá de los conflictos”. Afirma que el Sínodo vislumbró soluciones muy distintas para los problemas de evangelización que enfrenta la Amazonia “con escasas vocaciones y zonas de difícil acceso”.

“La verdadera respuesta está en la superación de las propuestas encontrando otros caminos mejores, quizás no imaginados”, afirma el obispo de Roma.

Bergoglio, que sabe de las polémicas que ahora se descargarán por la frustrada reforma en favor de los curas casados en la Amazonia, afirma que una solución intermedia “no significa escapar” de los problemas o “dejar las cosas como están”, “sino que trasciende la dialéctica que limita la visión para poder reconocer así un don mayor que Dios está ofreciendo”.

“La Amazonia nos desafía a superar las perspectivas limitadas, soluciones pragmáticas que se quedan clausuradas en aspectos parciales de los grandes desafíos, para buscar caminos mas amplios y audaces de inculturación”, señala el Papa en la Exhortación.

Francisco afirma que los laicos “podrán anunciar la Palabra, enseñar, organizar sus comunidades, celebrar algunos sacramentos, buscar distintos cauces para la piedad popular y desarrollar la multitud de dones que el Espiritu Santo derrama en ellos.

Pero advierte que los laicos no pueden hacer todo, “necesitan la celebración de la Eucaristía”, reservada a los curas. Sin embargo señala que “la necesidad de sacerdotes no excluye que ordinariamente los diáconos permanentes, que deberían ser muchos más en la Amazonia, las religiosas y los laicos, asuman responsabilidades importantes para el crecimiento de las comunidades con un acompañamiento adecuado”.

En este contexto, Francisco llama a “poner en marcha una espiritualidad incultura que no se apresure en calificar de superstición y paganismo algunas expresiones religiosas que surgen espontáneamente de la vida de los pueblos de la Amazonia, ya que es posible un símbolo indígena sin calificarlo de idolatría”.

En el otro capítulo doliente de las esperadas reformas, el Papa reconoce que con las mujeres la Iglesia debe “estimular el surgimiento de otros servicios y carismas femeninos” en la Amazonia “para que las mujeres tengan una incidencia real y efectiva en la organización de las decisiones más importantes y en la guía de las comunidades, pero sin dejar de hacerlo con el estilo proprio de su impronta femenina”.

El Papa rechaza las mujeres pueden “celebrar la Eucaristía” en la Amazonia, porque “esto supondría clericalizarlas”.

El protagonismo femenino en la región “debe tener un reconocimiento público”. Por ello el pontífice aboga para que las mujeres accedan a funciones y servicios eclesiales que no requieran “el Orden Sagrado”.

Francisco pide que no se reduzca la comprensión de la Iglesia a estructuras funcionales que llevarían a pensar que solo se le otorgaría a las mujeres un status y una participación mayor en la Iglesia “si se les diera acceso al Orden sagrado”.

El Papa insta a no encerrarse “en planteamientos parciales sobre el poder en la Iglesia” y reconoce la necesidad de fomentar la formación de “equipos misioneros itinerantes”.

En las conclusiones de la Exhortación Final, Francisco aboga por “un cambio en las personas”, que acaben optando por un modo de vida “mas respetuoso, menos ansioso, más fraterno, para lograr una ecología sana y sostenible”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *