La directora del FMI destacó su buena relación con el Gobierno

La Argentina busca reestructurar la deuda.

WASHINGTON.- Kristalina Georgieva, directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), anticipó que hará todo lo posible para ayudar a la Argentina y manifestó que mantiene un buen diálogo con el Gobierno de Alberto Fernández. “Hemos mantenido un contacto muy cercano hasta el momento con las nuevas autoridades -transmitió-. Tuve interacciones muy constructivas con el nuevo presidente y el nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán”.

Argentina le debe al FMI cerca de U$S 44.000 millones, la parte efectivamente recibida del crédito de U$S 57.000 millones que acordó el ex presidente Mauricio Macri en 2018. Ahora Fernández negocia con el Fondo y otros acreedores la reestructuración de una deuda soberana de cerca de U$S 100.000 millones.

Por otra parte, Georgieva alertó sobre el recrudecimiento de la incertidumbre en la economía mundial y llamó al sector financiero a desempeñar un papel en la disminución de la desigualdad y la lucha el cambio climático, al que se refirió como un reto existencial. “En cierto modo, esta preocupante tendencia suena como un eco de la primera parte del siglo XX, cuando las fuerzas combinadas de la tecnología y la integración primero le abrieron la puerta a la época dorada, a los locos años 20, pero finalmente dejaron entrar a la catástrofe financiera”, comparó.

La expresión “los años locos” (“roaring twenties”) hace referencia al período de prosperidad económica que vivió Estados Unidos desde 1922 hasta 1929. Esta época de bienestar, sin embargo, finalizó de pronto el 24 de octubre de 1929, y se extendió luego durante años en la Gran Depresión.

La directora del FMI rescató que la desigualdad se haya reducido a nivel global durante las dos últimas décadas, fenómeno que atribuyó al crecimiento económico de los mercados emergentes. Pero también observó que la desigualdad interna ha aumentado en muchas economías y se ha mantenido elevada en otras. “La desigualdad excesiva obstaculiza el crecimiento y carcome los cimientos de un país: corroe la confianza dentro de la sociedad y en las instituciones, y alimenta el populismo y la turbulencia política”, advirtió.

Con relación al impacto del sector financiero en la desigualdad, Georgieva argumentó que las finanzas pueden ayudar a reducir la desigualdad si el sistema está bien gestionado. “La regulación y la supervisión deben velar por evitar un excesivo crecimiento del sector financiero, pero son un complemento, no un sustituto, de él”, consideró. (Reuters)

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